El freno técnico que pocos explican: por qué el crédito hipotecario todavía no despegó
(y qué mirar para saber cuándo va a explotar)
En los últimos meses se cerraron operaciones que hace un año eran imposibles. Pero el crédito hipotecario masivo todavía no llegó. Y no es porque falte voluntad política ni porque las tasas no hayan bajado lo suficiente — hay una razón técnica, concreta, que casi nadie está explicando: los encajes bancarios. Entender eso cambia completamente la lectura del momento que estamos viviendo.
No es solo la tasa: el problema es la liquidez
Para que haya crédito hipotecario fuerte, los bancos necesitan dos cosas: plata disponible (liquidez) y confianza para prestarla a largo plazo. El segundo punto viene mejorando, pero el primero sigue siendo el gran limitante.
Y acá aparece un concepto que casi no se explica, pero es clave para entender todo:
¿Qué son los encajes? Explicado fácil
Cuando depositás dinero en un banco, ese banco no puede usar todo para prestar. Está obligado a dejar una parte "quieta" en el Banco Central. Esa parte es el encaje — una reserva obligatoria.
Cuanto más alta es esa parte congelada, menos queda disponible para prestar. Y eso pega directo en el crédito hipotecario.
2025: el freno que explicó todo
Durante 2025 pasó algo clave que frenó el mercado: los encajes subieron fuerte, llegando a niveles cercanos al 53,5%. En la práctica, más de la mitad del dinero de los bancos quedaba inmovilizado.
El resultado fue claro:
- Menos crédito disponible
- Menos hipotecarios aprobados
- Menos operaciones inmobiliarias
Febrero 2026: parecía una baja, pero no lo era
A principios de 2026 empezó a hablarse de una "relajación" de encajes. Muchos interpretaron que estaban bajando, pero en realidad lo que ocurrió fue una flexibilización operativa: sin cambiar el porcentaje, se permitió usar mejor parte de esos fondos.
Mejora el sistema, sí. Pero no es una baja real.
Marzo / Abril 2026: ahora sí, baja real
El cambio importante llega cuando el encaje baja efectivamente de aproximadamente 50% a 45%. Eso sí libera dinero y mejora la liquidez. Pero hay un detalle que no hay que perder de vista:
El estado actual en perspectiva
¿Qué es la liquidez y por qué importa tanto?
La liquidez es, en simple, la cantidad de dinero disponible para prestar. Cuando hay más:
- Aparece más crédito con mejores condiciones
- Más compradores entran al mercado
- Hay más movimiento de operaciones
Cuando falta, el crédito se frena, se encarece, o directamente desaparece. El hipotecario depende muchísimo de esto.
El scoring: el filtro final
Aunque haya plata, el banco igual selecciona a quién le presta. Eso es el scoring crediticio: analiza ingresos, historial y capacidad de pago. Funciona como un semáforo financiero.
Pero hay algo clave: si no hay liquidez, ni siquiera llegás al semáforo.
¿Qué tiene que pasar para que el crédito vuelva fuerte?
Para que el crédito hipotecario vuelva de verdad, se tienen que alinear varias cosas:
- Encajes más bajos → más liquidez
- Estabilidad económica sostenida
- Confianza a largo plazo del sistema
- Más competencia entre bancos
Hoy estamos avanzando, pero todavía a mitad de camino.
Lo que esto cambia en el mercado inmobiliario
Esto es clave si estás pensando en vender. El crédito es lo que genera demanda. Cuando aparece fuerte, hay más compradores, más consultas y mejor sostén de precios. Cuando no está, el mercado depende del contado y las operaciones son más lentas.
La mirada estratégica que marca la diferencia
Cuando el crédito vuelve fuerte, el mercado ya cambió. Los mejores resultados suelen darse antes, cuando todavía hay dudas pero las condiciones empiezan a mejorar. Ahí es donde posicionarse bien hace la diferencia.
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Rizoma · La nueva generación inmobiliaria